Al ingresar nos dirigimos hacia Boa Vista y de allí a Manaus , pero para llegar atravesamos la Reserva Indígena Waimiri - Atroari , en donde está prohibido parar en la carretera, sacar fotos o filmar... tampoco se puede acceder a ese territorio y está custodiado por militares. En una gasolinera nos comentaron que los aborígenes de aquel lugar eran caníbales...!!! Rogábamos no romper una llanta....

En Manaus tomamos una balsa en la cual atravesamos toda la selva Amazonas , el pulmón del mundo. Navegamos a través del Río que lleva el mismo nombre. No hay carreteras porque la selva es impenetrable, y la balsa es el único medio de transporte para cruzar con vehículo al litoral, más específicamente a Belem do Pará.

Fueron 3 días y 4 noches de viaje. En la embarcación viajaban muchos traileres de camiones y pocos autos, éramos unos 20 pasajeros, con una tripulación de 6 personas. Dormíamos en hamacas debajo de los camiones, nos bañábamos con el agua del río, y hasta cocinaban con ella. ¡Una experiencia alucinante!

La balsa nunca paraba, marchaba a 10 km por hora aproximadamente. Observábamos la selva tropical con su exuberante vegetación como iba cambiando a medida que avanzábamos.... llovía por momentos.... y la neblina solía cubrir el panorama.
Pasábamos horas mirando al río esperando ver al delfín rosa, que sólo habita en el río Amazonas. Hasta que llegó ese preciado momento en que ¡por fin se dejó ver! ¡Qué emoción!

Las chozas de los indígenas se posaban en la costa o encima del río. Algunos niños se acercaban con gran habilidad en sus canoas hechas de tronco de árboles en donde el equilibrio era fundamental para subir a la balsa. Una vez arriba intercambiaban sus artesanías, palmitos y pescados por unos pocos reales.
Nuestros compañeros de viaje con los cuales compartimos largas charlas en un portuñol fluido eran todos brasileros muy buena onda, alegres y carismáticos.... Obviamente no faltó la zamba de fondo y las cervezas... ¡Una experiencia maravillosa e inolvidable.!!!

Llegamos a Belem , desde allí recorreríamos todo el litoral, comenzando por Capanema , luego por Teresina, Jericoaracoara . En este último pasamos nochebuena y Navidad, realmente un lugar muy especial, paradisíaco, ideal para la ocasión, nos deslumbró... nos enamoró.... nos emocionó...

Uno de los mejores lugares que conocimos en todo nuestro viaje.... Un pequeño oasis donde el viento moldea fabulosas dunas de arena clara, y el sol calienta las azules aguas del mar atlántico...

Accedimos por la playa luego de quitarle aire a las llantas y de manejar varios km por la arena entre médanos y pueblos de pescadores. Nos indicaba el camino un guía del lugar, dado que no era fácil llegar... La adrenalina nos acompañó todo el trayecto, no sabíamos en que momento nos podíamos encajar...

Una vez en la villa, caminamos por la playa hasta la Piedra Furada , una obra maestra de la naturaleza a un lado del mar.... A la siete de la tarde la cita obligada era en la cima de la duna mayor, la subida era empinada y dificultosa pero la vista de la puesta del sol era la mejor.

Atravesamos Cumbuco , hasta llegar a Fortaleza , uno de los destinos turísticos más conocidos del norte de Brasil, con gran diversidad de servicios para los visitantes. Obviamente nos quedamos... Recorrimos sus playas y ocupamos una palapa en playa Do Futuro , en las afueras de la ciudad...la gente estaba de fiesta, disfrutando de sus vacaciones, era temporada alta... el clima estaba ideal.... y nosotros felices...

A la noche fuimos a recorrer una feria muy grande en la costanera y con gran variedad de artesanías... ¡Nos queríamos comprar todo!

Canoa Quebrada, Lago Mato, Ponta Grossa, Redondas , distintas villas de pescadores muy pintorescas...

Conocimos una por una y cada cual tiene sus características y atractivos particulares... sus vistas, su gente, sus historias... personas con una forma de ser muy especial, realmente encantadoras...

Llegamos a Natal un día antes de fin de año, estaba la ocupación hotelera a full... Después de dar mil y una vueltas buscando donde descansar sólo nos rentaron una habitación por una noche...
Al día siguiente nos recomendaron Genipabú, un pequeño pueblo, de calles de arena, donde toda la gente quería estar ese día... Accedimos en balsa por ser el trayecto más corto para llegar.

Subimos a un médano donde la atracción eran los "dromedarios" (camellos), aprovechamos a fotografiamos junto a esos majestuosos animales.

También hicimos "culí patín" en la arena!!! Fabián bajó sólo y yo con un instructor... nos divertimos mucho!!!!
No encontramos donde dormir... seguimos avanzando hasta llegar a Pitanguí, una villa donde tienen sus casas de veraneo los oriundos de Natal...

Allí conocimos en una tienda a una familia que escuchó que buscábamos hotel y nos invitó a su casa a pasar fin de año... sin dudarlo aceptamos...
Fue una experiencia alucinante compartir con ellos esa fecha tan especial.... Éramos unas treinta personas, cenando y bailando hasta la madrugada.

Fue triste dejar a nuestros nuevos amigos, pero nuestro camino continuaba. El destino Recife y el paso obligado Praia da Pipa . Una localidad playera con mucha onda joven y de moda... ¡Turistas provenientes de todo el mundo festejaban el nuevo año!
Ya en Recife ... comprobamos que el acceso al mar está delimitado por cadenas de arrecifes (por eso el nombre). ¡Y se dice que no se puede pasar de allí porque hay tiburones! ¡Siii!!!!! Ante la duda hicimos snorkel y nadamos en los lugares permitidos.

Puerto Gallinas otra ciudad balnearia que nos agradó mucho... también de moda como un destino elite. Colocamos la carpa cerca del mar en un camping a todo vapor... Caminamos por las playas amplias... y tomamos sol!!!!

Conocimos Maceió, Imbassai, Praia do Forte ...
Podemos destacar el arroz blanco que está presente en casi todas las comidas del brasileño, acompaña al resto como si fuera pan. También el "feijão" (judías negras) se consume abundantemente; son el ingrediente básico de la "feijoada", plato típico nacional que lleva carne de cerdo. Y la caipiriña, el trago principal....

Arribamos a Salvador Bahía , y paramos en un hotel cerca de Pelohurino , llegamos justo para la fiesta de Olodum, ¡el famoso grupo bahiano! Qué presentaba su primera fiesta del año...

Participaron miles de personas... Presenciamos muchos espectáculos callejeros, y no dejamos de tomarnos una rica capeta (bebida típica) muy energizante por su guaraná!!! Disfrutamos de la fiesta como uno más de ellos...

Comenzó a la tardecita y finalizó a medianoche. Montaron varios escenarios con diferentes shows dentro de Pelohurino, la ciudad histórica, aquella en la que vivía la burguesía portuguesa.

Recorrimos museos, numerosas iglesias, y el antiguo mercado en donde vendían a los esclavos. Un señor que ofrecía artesanías nos explicó con lujo de detalles la historia de Bahía, atentamente escuchamos su relato...
Las casas eran de doble piso pintadas de alegres y variados colores, y en muchos casos ambientados como restaurantes o posadas.

Llegamos a Porto Seguro , ¡al ritmo del Axe! Los dos habíamos estado hacía unos años en esta divertida ciudad (antes de conocernos). ¡Era la hora de disfrutarla juntos! Visitamos algunas playas y bailamos... o mejor dicho... intentamos bailar siguiendo las coreografías. ¡Qué ritmo! ¡Qué movimientos!!!! Imposible de igualar...
A medida que avanzábamos la gente nos preguntaba de donde éramos, en donde vivíamos, adonde íbamos......se interesaba por nuestra historia, nuestra travesía sorprendía todo el tiempo, todos quedaban fascinados con la idea del viaje, las aventuras y el poder conocer las distintas culturas....

Muy cerquita visitamos Arrail d'Ajuda , Trancoso, Caraiba ...
Nos detuvimos en Buzios sorprendimos a un amigo (Diego), y él a nosotros con el pequeño integrante de la familia, Tiago.... ¡Compartimos unos días inolvidables!!!

Nos impresionó la belleza natural de Río de Janeiro ... Al entrar atravesamos el gran puente Niteroi, y el río del mismo nombre. Desde lejos ya se dejaba ver el Pan de Azúcar, el morro más bello y famoso de Río...
Primero dimos unas vueltas por la ciudad conociendo todos sus rincones... luego visitamos el Cristo , el Corcovado. Subimos una parte en la camio (hasta que se pudo) y los 2.5 km restantes caminando... ¡eran súper empinados! Hicimos una parada obligatoria en el mirador de Santa Marta... ¡Indescriptible belleza! Con palabras es difícil expresar lo que sentimos al ver ese paisaje... ¡Uno de los mejores del mundo! Me emocioné mucho... Se veía la ordenada ciudad con sus casas, la costa y el mar acariciándola... el cerro Pan de Azúcar, el Cristo, y otros morros... todos en perfecta armonía....

Luego de vivir esos minutos de inmenso placer seguimos subiendo por el camino, entre la selva... por momentos nos acompañaba una espesa bruma... nos costó pero ¡llegamos a la cima del Corcovado! ¡Qué felicidad! Todo estaba nublado... la imagen no se dejaba ver...junto a mucha gente esperamos que las nubes se corrieran...la paciencia triunfó... pudimos ver la imagen del Cristo con sus brazos abiertos tan imponente que nos conmovió... lo observamos en silencio y le agradecimos poder contemplar toda esa hermosura...
El descenso fue menos agotador...
Visitamos el recomendado Museo de Bellas Artes , apreciamos obras de artistas de origen brasilero y europeo de distintas épocas... muy interesante...

Ascendimos en el teleférico al cerro Pan de Azúcar . En cada cabina pueden ir hasta 75 personas al mismo tiempo. Hicimos la primer escala en el Morro de la Urca a 220 m de altura, desde allí vimos la Bahía de Guanamara y la Ensenada de Botafogo... ¡Hermoso! ¡Impresionante!
¡Tomamos el segundo teleférico hasta el auténtico Pan de Azúcar! A 396 m y observamos por largo rato toda la ciudad... ¡Que felicidad estar allí! Un cuadro excelente... un verdadero regocijo para nuestras vistas...

Continuamos nuestro viaje hacia Paraty , una villa con más de 450 años de historia... Y parte de ella la conformaba Fabián que vivió tres años allí... mucho me había hablado de sus calles empedradas, de su tranquilidad, de sus caserones coloniales... Tenía mucha ansiedad y curiosidad por conocerla...

Pasear por su centro histórico (en donde no pueden circular autos), es entrar en otra época. Sus calles inclinadas sirvieron para despistar a los ladrones de oro, el trazado irregular ayudaba a las carrozas a perderse de vista tras doblar en una esquina. Parte del casco viejo fue construido en el nivel de las bajas mareas. Es común que en invierno las aguas del Atlántico lo invadan convirtiendo las calles más próximas a la bahía en verdaderos canales. Algunos pobladores aseguran que fueron construidos como una medida de higiene en una época en que cientos de caballos y bueyes circulaban por allí dejando sus huellas malolientes. Cuando las aguas del mar entraban hacían de barrenderas y lavanderas... Visitamos a amigos de Fabián que viven en el pueblo, quienes se alegraron y sorprendieron al verlo... 
También incursionamos en las piletas naturales de la playa Trinidad , muy cerquita de Paraty. 
Continuamos hacia el sur y pasamos la noche en Ubatuba y al otro día muy temprano conducimos hacia San Sebasti án, donde nos embarcamos hacia Illhabela (Isla Bella)... la mayor de Brasil, cubierta por selva tropical, con unas 400 cascadas y aproximadamente unas 50 islas, de las cuales muchas aún no han sido exploradas. ¡Tuvimos la oportunidad de ver un atardecer espectacular! El sol brillaba como pocas veces... un color amarillo furioso penetraba por nuestras pupilas... muy romántico... 
Avanzamos hacia la frontera con Argentina, pasamos por Peruíbe, Laranjeiras hasta llegar Foz Iguazú ... ¡Mucho habíamos esperado ese gran momento! ¡Cuánta ansiedad por conocer las Cataratas del Iguazú...! La visita obligada era el Parque Nacional de Iguazú declarado Patrimonio Natural de la Humanidad por la UNESCO. 
Estábamos preparados para la gran aventura con ropa cómoda y ligera. El tránsito de vehículos particulares dentro del parque no está permitido, para proteger a los animales de posibles accidentes. Entonces tomamos un autobús hasta la puerta de entrada. Al ingresar caminamos por un sendero hasta encontrarnos con ese grandioso paisaje!!! Un show presentado por 275 saltos que se precipitan con tremendo estrépito y retoman su cauce setenta metros más abajo. Al estrellarse contra el fondo las aguas se vaporizan en una finísima llovizna que asciende y bajo el sol entrecruza innumerables arco-iris. 
Una flora y fauna de extraordinaria belleza y variedad le confiere a las Cataratas un marco imponente. Avanzamos por las pasarelas y nos detuvimos en los miradores ubicados estratégicamente donde gozamos de la gran vista. Contemplamos a las cataratas en su conjunto, un espectáculo único e imperdible... Un dato importante para mencionar: Para poder entrar a Brasil nos tuvimos que vacunar obligatoriamente contra la fiebre amarilla 15 días antes y presentar el comprobante que la acreditaba.
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