DIARIO DE VIAJE DE RECORRECAMINOS - CHILE - ANTOFAGASTA
Contado por Marina
 
2da.
Etapa

 

Nuevamente cruzamos a Chile, esta vez desde Purmamarca, provincia de Jujuy, Argentina, hacia el Desierto de Atacama, I Región de Antofagasta, Chile, el desierto más árido del mundo.

Atravesamos el Paso de Jama hasta alcanzar los 4230 msnm. Un paisaje desértico pero encantador nos acompañó todo el recorrido entre montañas redondeadas de distintos colores.

¡Pero en un momento estábamos dentro de una nube…! ¡nevaba y la temperatura era bajo cero! Pensar que hacía unos instantes un calor sofocante de más de 30 grados nos penetraba… Rodeados de nieve avanzamos… parecía el fin del mundo…y minutos después mágicamente el sol se hizo presente nuevamente…
La naturaleza, nos sorprendió y maravilló una vez más…

Bajamos hasta los 2400 msnm y nos encontramos con San Pedro de Atacama, uno de los principales atractivos del país, ubicado en el borde del Gran Salar de Atacama. Es un oasis en el medio del desierto. Las lluvias que permiten la vida se producen en el llamado “invierno boliviano”.
En aquellas tierras, se han encontrado vestigios humanos con antigüedad de 11 mil años A.C. Es intrigante pensar como hace tanto tiempo, los hombres elegían aquel lugar tan árido para vivir…

Recorrimos el tranquilo pueblo, visitado por cientos de turistas de todo el mundo. También incursionamos por los campos de cultivos, y observamos las viviendas de diseño tradicional, construidas en adobe.

Visitamos el Valle de la Luna, a 15 km del pueblo, un fantástico paisaje lunar que forma parte de la Cordillera de la Saly pertenece a la Reserva Nacional Los Flamencos.

En la pequeña depresión de 500 m de diámetro de suelo salino, nos sorprendieron numerosas formas caprichosas que se han generado como resultado de las sucesivas transformaciones de la corteza terrestre, acaecidas por los plegamientos del fondo lacustre del salar.

Allí no existe vida, ni humedad, lo que lo convierte en el lugar más inhóspito del planeta.

A tan sólo 40 km de San Pedro, encontramos al majestuoso y místico volcán Licancabur (5916 m). El nombre significa “cerro del pueblo”, en el pasado, los Incas lo veneraban y realizaban ceremonias, en las cuales le dejaban ofrendas en su cráter.

Translatina, una empresa de turismo, nos llevó de excursión por diferentes lugares. Comenzamos por Toconao, un pueblito artesanal que produce imponentes esculturas en piedra volcánica. Muy cerca de la población se encuentran las canteras de dichas piedras. También La Quebrada del Jerez, una preciosa y profunda quebrada regada por el río Toconao que posee un microclima especial para la producción de frutas tales como peras, membrillos entre otras.

La torre campanario de su iglesia, que data de 1750, está construida en tres cuerpos de barro y piedra con su cúpula de cardón (madera de cactus), le otorga a la plaza del pueblo un gran valor estético y arquitectónico

Entre la flora existente en el lugar predominan las colas de zorro y las cactáceas. La fauna está constituida en su mayoría por auquénidos como llamas, guanacos, alpacas y vicuñas. Observamos numerosas casas construidas de piedra casi en su totalidad. La construcción de estas viviendas es totalmente cuadrada y las piedras canteadas, dispuestas de una manera tal que logran simetría completa. Los techos en los interiores son de cañas, colocadas muy juntas sobre troncos de árboles rústicamente pulidos.

Continuamos obligatoriamente por el Salar de Atacama que ocupa un área de 4.000 km2 aproximadamente. El salar más grande de Chile y su singular conformación geológica permite que sea uno de los lugares turísticos de mayor interés en el ámbito mundial.

Nos maravillamos con los flamencos rosados, se encuentran tres tipos: andina, chilensis y jamesis. La concentración masiva de estas aves lo logran los micro ambientes lacustres del Salar y los suelos húmedos circundantes que generan microorganismos y forrajes.  Recorrimos el territorio y esperamos a que llegara el atardecer…

El salar posee sobre su superficie una cubierta blanca y rugosa de sal manchada con el polvillo del desierto, surge como capa superior de un gran lago y se pueden apreciar esporádicas lagunas en la superficie…

¡Y por fin llegó el tan esperado momento! Observamos desde aquel lugar el fabuloso atardecer, mirando cómo la luz hacía variar la tonalidad del suelo rugoso y de los volcanes que se divisaban a lo lejos, hasta el rojo intenso... Convirtiendo aquel espectáculo en una experiencia increíble y sobrecogedora…

Continuamos nuestro viaje por aquellas solitarias rutas hacia el norte, hacia la I Región de Tarapacá…                       

Agradecimientos

Joseline Salinas Salazar y Andrés Quijano – Dueños de Translatina

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