2º PARTE - RECORRIDO BORDEANDO LA CORDILLERA DE LOS ANDES
Cruzamos desde Puerto Natales, XII Región de Chile hacia El Calafate, provincia de Santa Cruz, Argentina. Puerta de entrada al Parque Nacional Los Glaciares, nos ofrece uno de los espectáculos más maravillosos del mundo, hielos continentales de impresionantes dimensiones.
El Calafate es un arbusto característico de la patagonia, es espinoso y achaparrado con flores amarillas.

Llegamos a la ciudad en vísperas de nochebuena… Durante días nos preguntábamos dónde pasaríamos las fiestas… Y sin preverlo viviríamos una Navidad muy especial…
Recorrimos la ciudad, muy bien preparada para recibir turistas de todo el mundo. Fuimos de compras y nos abastecimos de todo lo necesario para los festejos, sentíamos en la gente, el espíritu navideño…

Recorrimos unos 70 km desde la villa turística, hasta llegar al Parque Nacional Los Glaciares, declarado Patrimonio Natural Mundial, por la UNESCO. Representa una de las mayores reservas de agua dulce del planeta y se extiende en 600.000 hectáreas.
Ingresamos y recorrimos unos km bordeando el lago, rodeados de abundante vegetación.

Decidimos colocar nuestra carpa (tienda de campaña) en un camping organizado dentro del Parque… ¡Fue la mejor idea que pudimos tener!
Elegimos un buen lugar para colocar ubicarnos, entre los árboles, al reparo del viento y del frío de la noche.

Una vez instalados, caminamos unos pocos pasos hacia la costa y a lo lejos divisamos al rey de los glaciares, ¡al Perito Moreno! Sabíamos que estábamos en el “lugar” indicado para pasar aquel día. Continuamos caminando entre las rocas, divisando aquel fabuloso paisaje… ¡No podíamos creer estar allí!
Conocimos a dos parejas de Pigüe (provincia de Buenos Aires) y acordamos encontrarnos para brindar en frente al glaciar a las 12 p.m.

Fabián preparó el fuego… Asó unos pollos y chorizos a la parrilla… Armé las ensaladas y adorné la mesa con flores silvestres. Disfrutamos juntos de aquel momento en paz…
Una vez lista la comida, nos dispusimos a saborear la deliciosa parrillada, acompañada con un exquisito vino mendocino.
Todo era perfecto, excepto que añorábamos a nuestras familias… Aunque sentíamos que estábamos cerquita y con nuestras almas unidas…

Cenamos con la luz del sol que no terminaba de esconderse… Nos quedamos al lado del fuego que nos abrigaba e iluminaba…
Preparé los dulces típicos de las fiestas, turrones, garrapiñadas, higos… ¡Qué rico!
Poco antes de la medianoche, tomamos la camio y fuimos hacia las pasarelas, que se encuentran en frente del Glaciar Perito Moreno… Hacía frío, lloviznaba y estaba oscuro. En todo el estacionamiento sólo había dos autos. Nos bajamos, no conocíamos el camino… caminamos por la oscuridad cuando en frente nuestro nos sorprendió una masa gigante de hielo, en color azul fluorescente… ¡Alucinante! ¡Qué loca forma de presentarnos, conocerlo y tener el primer contacto con él! Sin duda sería una experiencia inolvidable…

Buscamos por las pasarelas a nuestros amigos y si bien los escuchábamos a lo lejos, no los encontramos, bajamos con nuestra botella y una copa (la única que teníamos) y desde aquel inhóspito lugar brindamos con los mejores deseos de amor, paz y felicidad!!!
Fue una emoción muy fuerte que no se puede explicar con palabras… Nos quedamos contemplando aquel maravilloso espectáculo nocturno, entre estruendosos desprendimientos, hasta terminar la botella… Regresamos al estacionamiento, y no quedaba ningún auto… nos habíamos quedado solos, el Perito Moreno y nosotros… Minutos más tarde iniciamos el regreso.
Cuando nos preguntaban donde pasaríamos la Navidad… como imaginarnos aquel soñado e inesperado lugar… ¡Sorprendente!

A la mañana siguiente nos despertamos tarde, y luego de desayunar y de abrir los regalitos que nos había dejado Papá Noel, fuimos ansiosos a explorar de día a nuestro vecino, el Glaciar.
Llegamos y nos encontramos con cientos de personas visitándolos. Nos dirigimos hacia las pasarelas y allí estaba… las palabras sobran a la hora de describir semejante fenómeno de la naturaleza, y sólo cabe disfrutar de la experiencia majestuosa y única que produce el Glaciar.

Al recorrer las 3 pasarelas en sus diferentes niveles, nos encontramos con los chicos de Pigüé, con Mara, el Chino, Mary y Ro, unos Recorrecaminos muy buena onda con los cuales compartimos unos ricos mates y entretenidas charlas frente aquel fabuloso escenario, y contemplamos como el Glaciar iba mutando (avanza entre 1.5 y 2 metros por día), lo observamos por horas e hicimos fuerza juntos hasta ver como un trozo súper grande de hielo se desmoronaba, de una forma tan impactante y emocionante hasta dejarnos atónitos. ¡Estuvimos horas esperando ese momento y logramos presenciarlo!

El Perito Moreno nos presentó su mejor show aquel 25 de diciembre…

Y llegó el esperado día en el que experimentaríamos caminar por encima del Glaciar Perito Moreno. Nos dirigimos al Puerto Bajo de la Sombra, donde nos esperaban los guías expertos de la empresa Hielo y Aventura, concesionarios del Parque Nacional. Tomamos su catamarán y cruzamos el Brazo Rico del Lago Argentino, con el impecable Perito muy cerca.

Una vez en la costa sudoeste, dejamos nuestros bolsos en el refugio e iniciamos una caminata por la costa del lago, el guía nos explicó todos los detalles sobre el Parque, su flora, fauna, glaciología, su rompimiento, etc. ¡Y respondió incansablemente a todas nuestras preguntas!

Al llegar al borde del glaciar nos colocaron los grampones e iniciamos el trekking sobre el hielo… ¡Increíble! ¡Una sensación mágica y única! Fuimos admirando las diferentes formas del hielo, elevaciones redondeadas, otras abruptas, seracs, grietas, pequeñas lagunas y en algunos sectores su color azul intenso.

La excursión (de baja complejidad) duró poco más de 1 hora y ½ en la que nos acompañaban niños y adultos.
Regresamos al refugio, almorzamos con una vista privilegiada y rato más tarde comenzó la vuelta en el catamarán hacia el puerto. ¡Una aventura alucinante!
Nos reencontramos con la camio y juntos fuimos una vez más a las pasarelas que estaban muy cerquita de allí.

Recorrimos los senderos, la puesta del sol iluminó de forma especial el paisaje, nos colocamos en nuestro lugar predilecto… lo observamos, esta vez tranquilo, no se escuchaban tantos desprendimientos… nos despedimos en silencio…

Desarmamos nuestra carpa y continuamos hacia el norte… Nuestro próximo destino a unos 240 km El Chaltén, el pueblo más joven de la Argentina.
Transitamos la Ruta 40, luego empalmamos con la Ruta 23 unos 60 km hasta llegar a El Chaltén, “La Capital Nacional del Trekking”, una atrapante y colorida Villa Patagónica enclavada en la confluencia de los ríos De Las Vueltas y Fitz Roy, asentado en el límite norte del Parque Nacional los Glaciares, al pie del cerro Fitz Roy (3405 m) y el Torre (3102 m). Dos desafíos para andinistas experimentados.

Al arribar nos acercamos a la Secretaría de Turismo, donde nos recibió Rodrigo, el Director de Turismo. Con muy buena onda y cordialidad nos explicó los múltiples circuitos y excusiones de distintos niveles de dificultad y tiempos.
Nos alojamos en el Ahoinikenk – Chaltén Albergue, donde también nos ofrecieron exquisitas comidas en su restaurante.

El Chaltén es el nombre que los tehuelches, antiguos habitantes de la región, denominaban al cerro que posteriormente Perito Moreno bautizaría como Fitz Roy. En la lengua Ahoinikenk, significa, montaña que humea y los indígenas al igual que muchos de los primeros exploradores lo suponían un volcán, dado que generalmente posee una nube cruzada en su cima.

A la mañana bien temprano luego de tomar un riquísimo desayuno, nos pasó a buscar Rodrigo por el albergue. Íbamos de excursión hacia La Laguna de los Tres, en la base del Cerro Fitz Roy.
Llevábamos una mochila pequeña cada uno, con un poco de alimento, agua, barras energéticas y un cambio de ropa, esa noche dormiríamos en la montaña.

Comenzamos la caminata, el día estaba nublado y fresco, pero igual había que cuidarse del sol y del reflejo del glaciar. Durante la primera hora atravesamos pendientes bastantes pronunciadas, durante la segunda, el camino era más sencillo. Arribamos al campamento agreste Laguna Capri. Desde allí se obtiene una hermosa vista del cerro Fitz Roy y de sus agujas periféricas, pero continuaba nublado, por lo cual no lo pudimos ver. Pero aún nos esperaba un largo día, por lo cual no perdíamos las esperanzas…

Continuamos hasta llegar, luego de dos horas más de caminata, al campamento Poicenot, ubicado en la base del Cerro. Una de las opciones era acampar allí, levantarse al amanecer y ver como los cerros se tiñen de rojo. Nosotros decidimos continuar hasta la Laguna de los Tres, 400 metros de una pendiente súper empinada y agotadora… ¡Pero el premio fue reconfortante! ¡Una vista inigualable!

Desde allí teníamos la vista más cercana al Monte Fitz Roy, pero lamentablemente seguía nublado y lloviznaba, pero veíamos a los Cerros Poicenot, Rafael, Saint Exupery y el Techado Negro. Fabián caminó con Rodrigo hasta ver la laguna Sucia…
Luego de descansar un rato, almorzamos y continuamos la travesía. Rodrigo continuaba para El Chaltén y nosotros hacia el campamento de los prestadores de servicios cerca del Lago Torre, al día siguiente, desde allí haríamos trekking sobre el glaciar.

Cruzamos la Laguna Madre e Hija, caminamos bajo la lluvia, ¡estaba bueno! Mi problema era el cansancio acumulado.
Felizmente llegamos al campamento y nos recibieron el Chino y el Suizo, los guías expertos de Chaltén Travel (empresa de Turismo Aventura), quienes nos brindaron un rico plato de comida caliente y nos llevaron a nuestra carpa, en donde pasaríamos la noche…

A la mañana siguiente desayunamos juntos con el grupo de aventureros que recién llegaba del Chaltén (luego 3 hs de caminata).
“¡Y comenzó nuestro segundo día de gran aventura y desafíos!...” Trekking al Cerro Torre (la dificultad de la travesía media – alta). Caminamos por el bosque andino patagónico.
Llovía y el suelo estaba húmedo, teníamos que tener más precaución al subir y bajar las pendientes, ¡Me agarraba de todos lados como una garrapata…!

Cruzamos un río con tirolesa, la única manera de atravesar, ¡estuvo sensacional! Continuamos disfrutando de la naturaleza que nos rodeaba. Sentíamos el cansancio abrumador del segundo día…

Arribamos al Glaciar Adela, muy cerquita del Cerro Torre…. Y allí nos colocamos los grampones y caminamos por encima del hielo. Su superficie bastante irregular, con numerosas grietas… ¡El trekking se tornaba riesgoso pero desafiante!

Llegamos a una de las paredes del glaciar e hicimos escalada con piquetas. ¡Si eso no es aventura… la aventura donde está!

En varios puntos de la excursión nos detuvimos a contemplar las distintas formaciones de hielo y a tomar fotos. ¡Teníamos que registrar aquel inolvidable momento!
Para realizar la excursión no es necesario estar entrenado, sino tener buena predisposición para caminar unos 30 km en unas 12 hs. Aproximadas.

Durante los dos días caminamos en total unos 60 km… ¡Para nosotros una verdadera aventura extrema llena de emociones y desafíos…! ¡Una experiencia única y diferente!
Retornamos al Chaltén felices, el “Gran Reto” había sido cumplido… Conocimos un lugar espléndido, hicimos honor a la “Capital Nacional del Trekking” y confirmábamos una vez más nuestra condición de “Recorrecaminos…”

Tomamos nuevamente la R 40 hacia La Cueva de las Manos, uno de los sitios arqueológicos más importante del país, declarado en 1999, Patrimonio Mundial Cultural de la Humanidad por la UNESCO.
Pero 50 km antes de llegar nos detuvimos a descansar en Bajo Caracoles, un pequeño paraje en medio de la estepa patagónica.
Nos hospedamos en un Albergue Familiar en donde los anfitriones, una familia muy atenta y cordial, nos hicieron sentir en nuestra propia casa. Cuando arribamos estábamos solos… dispuestos a descansar luego de unos días de pura adrenalina…

Al rato, llegó un contingente de Recorrecaminos, unos 30 ingleses que estaban recorriendo Sudamérica en un pequeño camión. Mientras algunos colocaban las carpas en menos de 10 minutos, otros cocinaban. ¡Estaban organizados como un ejército! ¡Sorprendente!
Minutos más tarde se presentó una familia “los Lusardi”, oriunda de Flores, Buenos Aires, exploraban el sur en una camio como la nuestra.
Los chicos, Mica, Cami y Tomy, armaron la carpa, aunque no con los mismos tiempos de los vecinos… Pero luego de encuentros y desencuentros, y de opiniones cruzadas (de las que también participamos), ¡quedó finalmente instalada!
Llegó la hora de la cena y la patrona cocinó para los corresponsales un rico menú. Compartimos la comida con nuestros compañeros de ruta entre divertidas anécdotas.
Luego de una velada “en familia” fuimos a descansar…

El movimiento en la casa comenzó temprano… Nos levantamos y alistamos, sería una jornada cultural en la cual aprenderíamos de nuestros antepasados.
Manejamos hacia La Cueva de las Manos con la familia, a través de un paisaje encantador entre curvas y precipicios…
Al llegar a la entrada, apuntamos nuestros datos en una planilla y el encargado del lugar nos acompañó y guió. Nos relató distintas creencias y hechos fundamentados.

Observamos los cañadones rojizos del Valle Río Pinturas. Es difícil imaginarse allí a los primeros pobladores de la patagonia.
La Cueva de las Manos es una de las manifestaciones de arte rupestre más importante del mundo. Alberga más de 800 manos en negativo, algunas pocas en positivo, en colores que van del rojo al ocre.

También se encuentran reflejadas figuras geométricas y escenas de caza de guanacos, que relatan la vida de la región hace más de 10.000 años, cuando poblaban los antecesores de los indígenas Tehuelches. Las pinturas se perpetúan porque fueron hechas sobre piedra caliza.
Estábamos viviendo el último día del año… y todavía no sabíamos donde comenzaríamos el nuevo año… pero ya presentíamos con quien lo íbamos a festejar…

Nos adelantamos un poco. Continuamos hacia Perito Moreno, habíamos quedado en encontrarnos allí con los Lusardi.
La Ruta 40, todavía de tierra, en algunos trayectos un poco mejor que en otros… Conducíamos despacio y disfrutábamos del panorama virgen.
En el camino auxiliamos a una familia de australianos que no hablaban ni una palabra de español, ¡estaban desesperados! Se habían encajado con su motorhome. Los ayudamos y seguimos hasta a arribar a Perito Moreno, una ciudad caracterizada por ser el centro de distribución turístico del noroeste de la provincia de Santa Cruz.

Hicimos algunas compras y rato más tarde nos encontramos con nuestros amigos… ¡Se habían demorado porque rompieron otra llanta (la segunda en un par de días)!
Minutos más tarde, “los Recorrecaminos patagónicos” habíamos decidido despedir el año en Los Antiguos, situado en un pequeño valle, un pueblo fronterizo próximo a la ciudad chilena de Pueblo Chico, a orillas del Lago Buenos Aires.
Los Antiguos proviene de I – Keukhon, que significa lugar de los ancianos, era el sitio que elegían los tehuelches mayores para vivir sus últimos años de vida.

Al llegar al pueblo nos sorprendió un paisaje colorido coronado por picos nevados. Circulamos por la calle principal rodeada de álamos que cubren a las fincas de los vientos. Cuentan con un privilegiado microclima que les permite el cultivo de frutas finas, tales como, cerezas, frutillas, frambuesas.
Claudio de la Chacra El Paraíso nos acompañó a recorrer sus plantaciones, ¡y probamos unas cerezas deliciosas!

Luego de hablar por teléfono con nuestras respectivas familias, nos encontramos en la casa que habían rentado los Lusardi, la cual era muy acogedora, especial para la ocasión, allí esperaríamos la llegada del 2005…
La cena fue especial, sentíamos que nos conocíamos de toda la vida. Durante la velada compartimos historias de vida, conclusiones de un año que se iba y anhelos de otro año que llegaba… Sentíamos que comenzábamos un nuevo ciclo lleno de emociones y sueños que cumplir…

Se hicieron las 12 a.m. y…. ¡Feliz Año Nuevoooo…!!! Alzamos nuestras copas y cada uno expresó sus más profundos deseos…
Fue una agradable y reconfortante reunión, en la que cada uno se mostró tal cuál, con sinceridad… Charlamos y charlamos hasta altas horas de la madrugada…
…Y en aquel lugar especial, sin imaginarnos, sin planificarlo, festejamos el año nuevo con nuevos amigos y en familia… ¿Qué más podíamos pedir?...
Agradecimientos
Pablo C. Godoy – Director de Gestión y Promoción Turística de Santa Cruz
Pablo Ariznabarreta – Informante – Centro de Información Turística de Santa Cruz
Luciano Pera – Hielo y Aventura
Evangelina – Hielo y Aventura
Mauricio Fernández – Subsecretario de Turismo de El Chaltén
Rodrigo – Director de Turismo de El Chaltén
Gonzalo Barrientos y Silvia Coronel – Dueños Albergue Ahonikenk – Chaltén
Gustavo Minotti – Gerente Operativo – Chaltén Travel
Marina Basalo – Directora de Turismo Municipalidad de Los Antiguos
Claudio Amand de Mendieta – Chacra El Paraíso – Los Antiguos |