Luego de pasar los cuatro controles fronterizos (Argentina – Chile – Chile – Argentina) llegamos a Isla Grande de Tierra del Fuego!!!
Para ir desde la punta extrema del continente a la isla, cruzamos en un barco de Punta Delgada a Bahía Azul (Chile). ¡Fue una emoción muy fuerte atravesar el Estrecho de Magallanes! Aguas del Océano Atlántico y el Océano Pacífico entremezcladas… ¡Increíble!

Estuvimos con el capitán en la sala de mando, quién nos contó que la tradición decía que había que bañarse con aquella agua… pero… ¡el agua estaba muy fría! Mmmm…. ¡Creo que rompimos la tradición!
Aquella parte del viaje fue muy importante para nosotros, estábamos llegando al extremo opuesto de América…
Una vez en la isla avanzamos más de 100 km. por territorio chileno, por una ruta en pésimas condiciones, un ripio desmejorado con cantidad de pozos peligrosos (al agarrar uno casi volcamos).
Ya eran las 11 p.m y aún teníamos un suave resplandor del sol. En el verano oscurece cerca de las 12 a.m y amanece 4 a.m. ¡Una noche muy corta! Caso contrario en el invierno.

Llegamos muy tarde a Río Grande, conocida como “Capital Internacional de la Trucha”, se ubica en la zona norte de la provincia, en una zona de relieve llano con lomas bajas y redondeadas.
Buscamos incansablemente hotel, todos estaban completos ¡y nosotros muy cansados! ¡no lo podíamos creer! Fuimos a cenar y conocimos unos lugareños, nos asesoraron sobre otros hoteles…
Eran pasadas las 3 a.m. cuando nos resignamos a dormir en la camio, ya estaba por amanecer… Nos estacionamos en una Estación de Servicio iluminada, nos abrigamos con las bolsas de dormir, ¡y caímos rendidos!

Descansamos pocas horas, recorrimos la ciudad y continuamos muy ansiosos hacia La Reina Austral, Ushuaia. En el camino nos deleitamos con un paisaje deslumbrante que fue cambiando paso a paso. Desde la estepa al bosque patagónico, atravesamos el Lago Fagnano, un lago binacional (Chile – Argentina), el sexto más largo de América del Sur, reconocido por sus aguas cristalinas y por la presencia de las magníficas truchas arco iris que representan un verdadero tesoro para los pescadores deportivos.

Conocimos Tolhuin, un pueblito que se encuentra en el corazón de la isla. En el medio del bosque fueguino, entre el límite de la cadena montañosa y la llanura de Tierra del Fuego… Allí degustamos una deliciosas facturas de una panadería recomendada.
Al sur de este y enclavado en la cordillera, al pie del Paso Garibaldi, nos encontramos con el Lago Escondido. Está protegido por frondosos bosques de lengas y ñires, que le otorgan un aire de ensueño. Accedimos al mirador del Paso Garibaldi, y observamos todo esa grandiosa vista panorámica.

Continuamos viaje por la Ruta Nacional Nº 3 rodeados de picos nevados hasta llegar Ushuaia, ubicada entre la Cordillera de los Andes y el Canal de Beagle, la ciudad más austral del mundo!!! ¡Siii! ¡Estábamos cumpliendo una parte importante de nuestro sueño! Llegar al Fin del Mundo en nuestra camio... Habíamos iniciado en Texas, EEUU y nos encontrábamos en el extremo sur del Continente Americano, llevábamos recorrido aproximadamente unos 40.000 km (sólo por tierra).

Fuimos a la Secretaría de Turismo, Jorge Beltrame, Director de Promoción, nos recibió y muy cordialmente nos indicó las actividades que podíamos realizar.
Esa misma noche fuimos a ver “La Aventura del Beagle”, el espectáculo del Fin del Mundo. Un musical genial en el cual aprendimos sobre la historia y el paso del Capitán Fitz Roy, el joven científico Charles Darwin y los indígenas Yámanas, primeros pobladores de la zona. Nos divertimos mucho formando parte de la escena, el teatro es un gran barco y nosotros estábamos sentados en uno de los botes salvavidas. Una obra ideal para comenzar la estadía en aquella ciudad.

A la salida del musical, Raúl Podetti, su creador, nos invitó a saborear un delicioso plato típico en aquel lugar, muy bien ambientado a la época en que transcurre la obra. Compartimos aquella cena con viajeros de todo el mundo. ¡Una experiencia muy enriquecedora y fascinante!

Al día siguiente con una leve llovizna, paseamos por la ciudad, observamos sus antiguas casas de madera y chapa metálica con techos de gran declive que evita la acumulación de nieve.

Visitamos el Museo del Fin del Mundo. Se conservan elementos, se exhiben objetos y artesanías pertenecientes a las comunidades fueguinas, que forman parte de la historia de la provincia. Nos ofrecieron un paseo guiado por las instalaciones muy interesante.
También incursionamos en el ex Presidio donde hoy funciona el Museo Marítimo. La cárcel se creo a fines del siglo XIX donde se recluían los delincuentes penales más peligrosos del país.

El Museo muestra por un lado el pasado del penal, y por el otro, la historia de la exploración y la navegación en la zona.
Uno de los pabellones se mantiene ambientado a la época, intenta revivir a los personajes e historias, con recortes de diarios, materiales fílmicos, fotografías y réplicas de los presos en tamaño real con la correspondiente escenografía.
Otro pabellón está en estado natural, allí se ve la cruda realidad. En otro exponen distintos artistas.

La cárcel contaba con 380 celdas y albergó a más de 800 presidiarios, entre ellos al famoso “Petiso Orejudo”, un asesino de menores. La leyenda cuenta que murió asesinado por sus propios compañeros, dado que mató al gato, mascota del establecimiento.
Los presos trabajaron en la construcción de gran parte de la ciudad y al poblarse, la presencia de la cárcel no era del agrado de los fueguinos, por lo cual se cerró en 1947.
Fue escalofriante vivir la experiencia de estar en aquellas horrorosas celdas imaginando el frío y solitario pasado.

Tomamos el Tren del Fin del Mundo, ¡un paseo imperdible! Nos ubicamos en uno de sus elegantes coches con calefacción ¡y nos dispusimos a disfrutar de un viaje increíble! Realizamos el mismo recorrido que “el tren de los presidiarios” hace 80 años atrás. Viajaban los presos de mejor conducta hasta el bosque fueguino a recolectar leños para la calefacción del pueblo y del penal.
Nos internamos en el Cañadón del Toro, nos detuvimos en la Estación “Cascada de la Macarena”, desde allí en tanto caía aguanieve descendimos hacia un campamento yámana.

Minutos más tarde continuamos el viaje en aquel tren ecológico a vapor, e ingresamos en una zona de bosques subantárticos, uno de los pocos que existen en el mundo. Visitamos una parte inaccesible del Parque Nacional Tierra del Fuego.
El paso duró 1 hora 40 minutos ida y vuelta. Se puede optar por hacer sólo de ida (50 minutos), y bajarse en la última estación Parque Nacional y conocerlo más detenidamente. Pero nosotros regresamos por nuestra compañera (la camio).

Los tres juntos llegamos al Final de la Ruta Nacional Nª3. Aunque granizaba y hacía frío, nos bajamos de la camio… Teníamos que dejar nuestras huellas en la tierra más austral del planeta… La sensación era muy extraña, sentíamos estar realmente allí, en el Fin del Mundo. El cartel indicabaParque Nacional Tierra del Fuego, Bahía Lapataia, 3.063 km de Buenos Aires, 17.848 km de Alaska.

Su geografía nos ofreció la conjunción de mesetas, montañas, ríos, lagos, mar. El parque se recuesta sobre la Bahía Ensenada y la Bahía Lapataia. Predominan los bosques de lengas, de guindos y entre las formaciones rocosas se aprecian bosquecillos achaparrados de ñires.
¡Nos contaron que en el bosque vive una planta carnívora! La drosera, se alimenta de insectos.
Vimos unos castores, considerados una plaga que atenta el ecosistema, ocasioando desequilibrios. También habitan guanacos y zorros colorados.

La última excursión la realizamos al Glaciar Martial, ascendimos en aerosilla, y mientras avanzábamos nos deslumbramos con un paisaje de bosques nevados.
Al llegar al refugio iniciamos una caminata siguiendo el cauce de un pequeño río, acompañados por una suave nevada. Luego tomamos un sendero que transcurría por un amplio valle hasta la base del Glaciar Martial. Durante el ascenso gozamos de una muy buena vista panorámica de la ciudad, el Canal de Beagle y las islas chilenas Navarino y Hoste.

La cantidad de nieve nos dificultaba avanzar. En un momento me detuve en una roca y Fabián decidió continuar, el trayecto era mucho más empinado y estrecho, llegó al col (paso entre las montañas) y desde allí observó el Cañadón Negro, que se une con el Valle de Andorra, y tuvo la mejor vista panorámica general.
Luego de un largo rato regresó. Al quedarme quieta y no contar con el equipo adecuado, ¡me congelé!, obviamente se me pasó al iniciar la vuelta.

El río lo atravesamos en varias oportunidades, caminado por encima de pequeñas rocas… en un momento se me resbaló el pie, ¡y se zambulló en medio del agua helada! ¡Uy! No lo sentí por un rato, ¡se me había helado!
Continuamos por ese maravilloso sendero hasta tomar la aerosilla que nos dejó en el punto de partida
Realmente realizamos una caminata fabulosa, disfrutamos de un paisaje maravilloso y experimentamos una sensación única…

Luego de conmovernos con la ciudad más austral de la Argentina, había llegado el momento de emprender el regreso a Cancún, México… Pero aún faltaban muchos lugares por conocer y experiencias por vivir…
Agradecimientos a:
José Rubén Torres – Secretario de Política Externa de Tierra del Fuego, Antártica e Islas del Atlántico Sur
Jorge Beltrame – Director de Promoción y Difusión Instituto Fueguino de Turismo (In. Fue. Tur.)
Andrea Barrio – Jefe Dpto. Promoción y Difusión Instituto Fueguino de Turismo
Raúl Podetti – Director Centro Beagle
Personal del Museo del Fin del Mundo
Personal del Museo Marítimo de Ushuaia
Silvana – Gerente Comercial – Tren del Fin del Mundo
Personal Aerosillas Glaciar Martial
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